Art Cabral diseñó este juego en los años ochenta, y su forma no ha necesitado cambios desde entonces: diez columnas de cinco cartas, cuatro celdas pequeñas encima y todas las cartas boca arriba.
Las celdas son la historia completa. Cada una aparca exactamente una carta, y dos de las cuatro ya están ocupadas cuando aparece el reparto, porque las dos cartas sobrantes de la baraja tienen que ir a alguna parte. Te quedan dos huecos libres con los que trabajar, y cuántas cartas puedes desplazar en bloque depende directamente de cuántos de esos huecos siguen vacíos.
En las columnas, la construcción baja dentro de un solo palo. Un cinco de corazones solo acepta el cuatro de corazones. Las columnas vacías únicamente admiten Reyes, lo que convierte una columna vaciada a la vez en un activo serio y en una trampa seria: rara vez compensa abrir una que no puedas llenar a propósito.
Las fundaciones suben del As al Rey, palo por palo. Llena las cuatro y estás fuera.
Nada está oculto, así que nada es adivinanza. Un reparto perdido es un reparto mal jugado, y puedes deshacer hasta el movimiento exacto en que se torció.
Se juega sin conexión, lleva estadísticas, reversos de cartas y colores de tapete ajustables, 33 idiomas.
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Solitario Seahaven Towers: celdas libres y montaje por palo, sin conexión
Última actualización
23 ago 2026