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 Las sociedades democráticas contemporáneas están asistiendo a diversos cambios colectivos a niveles económico, social y político. En este panorama, la laicidad reaparece como un tema recurrente en los debates relativos al Estado de Derecho y la democracia. Por ejemplo, en España son fuentes de continúa controversia y debate político jurídico la financiación de la Iglesia Católica, su régimen privilegiado respecto otras confesiones religiosas y las reacciones adversas de una parte de la sociedad civil. En Francia,  las relaciones entre la laïcité y el islam marcan el agenda social con, en particular, la ley sobre la prohibición de signos “ostensibles” de 2004 y la ley de 2011, prohibiendo el velo integral (burka). También, en Estados Unidos, los enfrentamientos entre los partidarios de las tesis evolucionistas y los defensores del “creacionismo” irrumpen en la educación pública y también en las cuestiones sobre el derecho al aborto. En Brasil, la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos y las manifestaciones particularmente llamativas de ciertas formas religiosas –como las Iglesias evangélicas–, han provocado también un nuevo interés para defender política y socialmente el ideal de laicidad. A la vista de estos fenómenos, este libro pretende esclarecer las dificultades y las ambigüedades que rodean la noción de laicidad y los desafíos que se le presentan. Analiza de forma rigurosa y sistemática las cuestiones intrínsecas y limítrofes a esta noción. Gracias a los estudios de varios académicos, profesores e investigadores de prestigio, examinando la laicidad en varios países (y particularmente en Brasil, España y Estados Unidos) y en distintos ámbitos (educación, ciudadanía, inmigración), el lector podrá entender no solamente la relevancia de esta noción sino también los desafíos políticos y económicos que puede esconder y a los que se enfrenta en las circunstancias actuales.
Las páginas que componen este libro no son ni unas memorias ni unos diarios ni unos escritos personales (vivenciales) sobre los años que tuve la responsabilidad de dirigir la atención a las víctimas del terrorismo en España. Por supuesto, este libro recoge experiencias y datos de ese tiempo apasionante y difícil entre diciembre de 2004 y diciembre de 2011 cuando cesé en el cargo tras la victoria del Partido Popular en las elecciones generales del 20-N. Sin embargo, es un trabajo fundamentalmente teórico, académico y de investigación sobre el fenómeno terrorista y sus efectos sobre las personas, muy especialmente en relación con sus víctimas. Aspira a recoger una fotografía lo más ajustada posible de un colectivo más complejo o menos uniforme de lo que suele presentarse en sus clichés habituales, relevante en términos políticos y visible socialmente tanto en España, sobre todo desde 2004, como en el mundo a raíz de los atentados de 11 de septiembre de 2001. El libro que el lector tiene en sus manos arranca así con una propuesta de definición, o de comprensión, del fenómeno terrorista desde una mirada amplia, filosófica si se quiere, particularmente en clave política y jurídica. Esta mirada también ha estado presente en la segunda parte. En concreto, para fundamentar los valores que impulsan los derechos de las víctimas del terrorismo y algunos aspectos o dimensiones de su concepto. La solidaridad, como valor central, o la noción de reconocimiento jurídico que supone la dignificación ética y política de las personas que han padecido el azote terrorista aparecen como centrales en uno y otro, fundamento y concepto. El análisis más particular se ha referido a las víctimas del terrorismo en España, cuestión que da título al libro, y a las razones que han llevado a la positivación de sus derechos especialmente tras el 11 de marzo de 2004. La ley 29/2011, de 22 de septiembre, de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo, publicada en el BOE el 23 de septiembre (al día siguiente de su aprobación definitiva y por unanimidad en el Senado) a la que se dedica el último capítulo de este libro representa el corolario de un modelo en el que todo tiempo pasado fue peor. Por último, el trabajo contiene tres anexos que pretenden ilustrar y en buena medida apuntalar los argumentos sostenidos en las páginas precedentes: desde una selección de artículos y discursos que realicé en mi condición de Director General en el Alto Comisionado primero y en el Ministerio del Interior después, signo de nuestra filosofía de trabajo, de nuestro compromiso y de nuestras aspiraciones en la materia, hasta una relación de la normativa histórica principal sobre reparación y atención a víctimas del terrorismo en España que refleja toda una evolución progresiva, sistemática y finalmente con vocación integral.
Esta obra ofrece un sumario de las partes capitales en la ciencia del Derecho, haciendo destacar los principios que informan el Derecho todo y son el fundamento de su unidad ideal. Su mira es facilitar a los principiantes el acceso al Derecho, estimulando a los ya iniciados en la dirección de una ciencia jurídica armónica y de una más sencilla exposición. La distribución de su contenido se corresponde con la distribución de la ciencia del Derecho. Ésta se separa en una «Teoría general del Derecho» y en las ciencias jurídicas especiales: derecho político, administrativo, privado, penal, procesal, eclesiástico, internacional. Las últimas tienen por objeto las singulares disciplinas jurídicas expresadas: la primera se ocupa en lo que es común a éstas. Así, esta Enciclopedia contendrá una parte general, y en ella un compendio de las teorías generales del Derecho y una parte especial, resumen de las singulares disciplinas jurídicas. La ENCICLOPEDIA JURÍDICA (Juristische Enzyklopädie) es una obra principal del penalista y filósofo del Derecho, ADOLFO MERKEL (1836-1896), quien sostiene una postura neokantiana, representa en el Derecho penal una concepción de protección de intereses (Interessenschutz) y tercia entre clasicismo y positivismo, representando una postura ecléctica equidistante tanto de la retribución clásica como de la pena de fin de LISZT. Defendió con ahínco el determinismo, pero admite la pena como retribución jurídica para el logro de la prevención general, pero como indica LUIS JIMÉNEZ DE ASÚA "aquella no excluye la idea de fin, antes bien, entre la una y la otra no hay oposiciones. "Justicia" (Gerechtigkeit) y "adecuación" (Zweckmassigkeit) entran en la esfera de la actividad estatal, recíprocamente, y en la misma relación". Su más ferviente seguidor, MAURICIO LIEPMANN afirma que MERKEL forma una tercera escuela entre la clásica y la de LISZT.
 Éste es un libro especial, por su carácter específico y por su calidad, en la colección que tiene el orgullo de brindarlo como su número dos.

Lo que se ofrece aquí al público, de aquí y de allá, es comprender mejor lo que se pensaba sobre el poder en una monarquía, la Católico-Hispánica, que por entonces lo ejercía de manera hegemónica en el escenario occidental. El dominio proabsoluto del monarca español sufrió la erosión de varias contes­taciones que, a la postre, contribuyeron no sólo a denigrarlo (la dichosa Le­yenda Negra) sino, sobre todo, a obscurecerlo. La procelosa obra de nuestros políticos —peritos jurisprudentes, en este caso— fueron arrumbadas y hasta olvidadas, desde la inquina exterior pero también por la incuria interior, la de unos españoles muy dados, como sabemos, a la apatía. Volver a oír su voz, poder repasar sus venerables escritos, con su fuerza prístina, es el jugoso fruto que se nos propone aquí.

Desde un conocimiento profundo de las fuentes, sin descartar las ofrecidas en la lengua europea propia del conocimiento, el latín, se desempolvan y descri­ben a los más expertos y hasta polémicos jurisperitos, pero también se acomete un profundo análisis de sus ideas y visiones, y de sus consecuencias previsibles; en aquellas hay numerosas sorpresas, algunas esperables, otras no tanto. Al fin, se nos abre todo un sistema, todo un enjundioso discurso, nada monolítico ni férreo sino sazonado con variedad de opiniones y con numerosos atrevimientos, y que se desenvuelve en un largo periodo de tiempo, evolucionando convenien­temente. Monarquía por supuesto, pero con límites o alcances; desigualdad político-social, también, mas cada uno con el valladar de sus derechos; Iglesia y religión, desde luego, pero en su sitio y con autonomía mutua.

Ante ustedes se abre una verdadera biblia, esto es, un libro de libros, pues algunos de sus trabajos originales difícilmente podríamos considerarlos como meros artículos fragmentarios, ya que ocupan más espacio e intensidad que muchas monografías. Y es que en ellos el profesor De Dios se desborda y nos abruma con su puntillosidad y con sus amplios conocimientos.

La autora, además de ser filósofa y ensayista, es la madre de Ezequiel
Agrest, asesinado durante un asalto en Caballito. En el libro reflexiona
acerca de la justicia, el delito, el castigo y la experiencia de las
pérdidas de las víctimas de la inseguridad.

El 8 de julio de 2011 Ezequiel Agrest, de 26 años, fue asesinado durante
un asalto en el barrio de Caballito a la luz del día. En pleno juicio
por el crimen, un periodista le preguntó a Diana Cohen Agrest, madre de
Ezequiel y autora de estas páginas: «¿Por qué pide la prisión perpetua
para el asesino? ». Su respuesta condensó una razón tan elocuente como
irrebatible: «Porque perpetua será la ausencia de mi hijo».
Reconocida filósofa y ensayista, el camino emprendido por Cohen Agrest
en este libro -varios de cuyos capítulos fueron originalmente publicados
en diarios y revistas- es perturbador: la Justicia argentina, sus
fundamentos políticos y filosóficos, históricos y coyunturales, quedan
aquí brutalmente desnudos en su precariedad como pocas veces se ha visto
con tanta lucidez.
Sus páginas invitan a una reflexión crítica sobre el hoy llamado
«garantoabolicionismo», cuyo discurso encubre la arbitrariedad de las
leyes y la ausencia de castigo a los delitos más graves que acontecen en
la Argentina y en el mundo. Provocativas, ellas interpelan nuestras
creencias y valores, aun aquellos que creíamos libres de toda sospecha.
Son, también, un llamado a desarticular las promesas redentoras de un
poder que, valiéndose de controvertidos instrumentos jurídicos,
profundiza las miserias de una realidad atravesada por la pobreza y la
marginalidad.
Esta obra testimonial, escrita en primera persona a partir de una
experiencia desgarradora e intransferible, logra trascender la
autobiografía. En lugar del silencio mortífero, su autora eligió la
palabra para transformar el dolor en la voz de los que no tienen voz, de
todas las víctimas y de sus sobrevivientes silenciados por la
indiferencia y el olvido.
Con una escritura visceral, punzante, «Ausencia perpetua» conmueve y
convoca a asumir un compromiso con las generaciones futuras. Por los
jóvenes que tienen su vida por delante y por aquellos que, como
Ezequiel, solo pueden vivir en quienes los han perdido y los recordarán
siempre.

Los comienzos del siglo XXI han venido acompañados de una serie de retos a los que la ciudadanía debe dar respuesta. Desafíos como la globalización, no solo económica, sino también cultural y de las comunicaciones; el trasvase de importantes cantidades de población fuera de sus países de origen; la aparición de lo que se ha denominado “nuevos nacionalismos”; la construcción de espacios políticos supranacionales, como la Unión Europea; la existencia de graves problemas como el cambio climático, los escasos recursos energéticos o las inhumanas hambrunas de millones de personas que parecen exigir alianzas mundiales, “planetarias”, para solucionarlos, etc. Dar respuesta a estos retos reclama repensar la ciudadanía, reflexionar acerca de qué características han de asociarse a esa identidad política del individuo para que éste pueda enfrentarse a ellos en la línea de una maximización de la libertad, una búsqueda de la igualdad-equidad, de la justicia social, etc., esto es, de una optimización de la democracia. Este es el principal objetivo del libro. A partir de un análisis pormenorizado de los principales problemas de la realidad sociopolítica contemporánea, y tras examinar el concepto de ciudadanía defendido por los modelos políticos más extendidos en el panorama actual de la filosofía política –el liberal, el comunitarista y el republicano-, se va a defender una ciudadanía activa, múltiple o compleja e intercultural. Un bloque esencial del libro se dedica a las virtudes cívicas. Para esa “auténtica democracia” a la que aspiramos no basta con buenas leyes, con justas instituciones. Se requiere de buenos y justos seres humanos, comprometidos en la defensa de ese mundo mejor deseado sobre la base de ciertos valores –derechos humanos-. Serán ellos los que creen y hagan funcionar correctamente las leyes e instituciones más válidas, los que las modificarán cuando queden obsoletas. Se han elegido algunas virtudes políticas esenciales como la tolerancia, imprescindible en un mundo plural, la capacidad de decisión, la tendencia a obrar con justicia, la solidaridad y la autonomía. El libro pretende, pues, incitar al lector/a a una reflexión acerca de cómo debiera ser construida su identidad política, su ciudadanía, para enfrentarse a los desafíos del presente y reivindica un mayor compromiso y participación en la toma de decisiones en el espacio público, superando una ciudadanía meramente clientelar, extendida y pretendida por el triunfante modelo neoliberal.
Las transformaciones a las que se está viendo sometido el Derecho del Trabajo del S.XXI, con el fin de adecuar la defensa de sus valores y postulados históricos a los desafíos planteados por las exigencias de la competitividad de las empresas en la economía globalizada, alcanzan una dimensión particular cuando analizamos el impacto que produce en la gestión del capital humano de las empresas la introducción de los cambios necesarios en la organización del trabajo innovadora para que resulte más eficiente desde la perspectiva de la competitividad empresarial. Desarrollando una metodología interdisciplinar, y apoyándose en el estudios de casos, así como en el derecho comparado, el conjunto de trabajos que componen esta obra colectiva abordan la relación entre los mecanismos de flexibilidad interna en la organización productiva de las empresas manufactureras y el impulso de la innovación de procesos y de productos, así como su percepción en experiencias innovadoras en materia de organización del trabajo. Prácticas muchas veces diseñadas siguiendo modelos europeos de flexiseguridad, es decir, persiguiendo la garantía de la estabilidad en el empleo y la satisfacción personal con el trabajo a la vez que buscando la mejora de la competitividad de la empresa a través de la innovación organizacional. Este libro analiza la regulación de las medidas de flexibilidad interna (sistemas de clasificación y movilidad profesional, mayor componente individual de la estructura salarial, conciliación y tiempo de trabajo, formación continua para la adquisición de competencias transversales, etc...) junto con los resultados acumulados en los procesos de participación y negociación sobre los cambios organizativos, a partir de las reformas legislativas acaecidas recientemente en España y de la selección de un conjunto de buenas prácticas empresariales examinadas a través de estudios de campo realizados tanto a nivel nacional como de otros países (Italia, Holanda, Francia, Alemania o Estados Unidos). Juan Pablo Landa Zapirain(Irún, 1953) es Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social y Director del Departamento de Derecho de la Empresa de la UPV/EHU. Ha desarrollado distintas etapas investigadoras en las Universidades de Bordeaux, Paris I-Sorbonne, Bologna, LSE de la London University, y en la NYSSILR de la Cornell University. Su trayectoria investigadora ha abarcado temas relativos al empleo público, las reestructuraciones de empresa, el funcionamiento de los sindicatos, las políticas de empleo y el derecho social comunitario, entre otros. Es miembro de la red internacional de laboralistas: Labour Law Research Network (www.labourlawresearch.net/).
Pocas veces un nombre es tan evocador de un tiempo y de una forma de ver el mundo como lo es el de Feijoo en relación con la Ilustración hispana. La firme creencia en la capacidad de los hombres mediante la razón, el rechazo de la superstición y la mojigatería, la defensa de la igualdad entre los hombres o el vehemente alegato en pro de la cultura hacen de la obra y la vida de este polifacético filósofo la perfecta encarnación del espíritu de las Luces. No hubo un tema sobre el que no escribiese, una cuestión sobre la que no opinase o un asunto sobre el que no se interesase de suerte que –con una lucidez poco frecuente- Feijoo se convirtió en la conciencia crítica de la España de la primera mitad del siglo XVIII. Las ideas de Feijoo corrieron impresas por Europa y la América hispana y alimentaron el espíritu crítico de quienes -bebiendo en la Ilustración- pusieron punto final al Antiguo Régimen, inaugurando así un nuevo tiempo. Nuestra historia contemporánea, nuestra forma de ver el mundo, nuestros más hondos principios, no pueden entenderse sin tomar en consideración el legado de este inmenso agitador de conciencias, y por ello su vida y su obra continúan siendo en nuestros días un soplo de lúcido aire fresco... Feijoo refuerza la creencia en la razón y en la capacidad transformadora de la educación. Empero, transcurridos dos siglos y medio de su fallecimiento y pese a los centenares de trabajos publicados en torno a muchas de sus apuestas intelectuales, a los estudiosos de su obra le han merecido una atención totalmente marginal las preocupaciones jurídicas feijonianas , pese a que el Derecho constituye uno de los aspectos más cabales del espíritu de un pueblo...
 Vivimos tiempos de movilizaciones, protestas e indignaciones, sin embargo todavía no se han conseguido construir filosofías políticas críticas, que den cuenta de la indignación y el malestar social. Estamos en un status nascendi, cuya dinámica de expansión no ha llegado todavía a su fin. Quizá haya que recuperar algunos de los elementos colectivos y comunitarios de las utopías emancipadoras de los siglos XIX y XX, así como incorporar otros nuevos espacios de inclusión y participación ciudadana. En cualquier caso, la teoría política y jurídica de la actual indignación social está por construir.

Han aparecido nuevos protagonistas sociales, con demandas de valores más allá de exigencias materiales concretas, que encuentran dificultades para expresarse dentro de las tradicionales estructuras del Estado de Derecho. Esto, más allá de la reacción emotiva de la indignación en busca de justicia, supone un reto al funcionamiento de nuestras democracias, así como a los derechos y libertades que en ellas han de garantizarse. Nuevos sujetos, que expresan demandas de valores y de espacios públicos comunitarios, plantean un jaque mate a la estructuración de la autonomía individual y colectiva de nuestras sociedades.

El reto ahora está en saber si, y cómo, están preparadas nuestras democracias modernas para afrontar estas escisiones que la globalización ha introducido en el tejido social.

La cultura occidental moderna –impregnada del universalismo judeo-cristiano– se ha visto condicionada a desenvolverse en dos direcciones contrapuestas: o bien, ha intentado alcanzar una unidad superior mediante el presupuesto epistemológico de la reductium ad unum, intentando marginar, ocultar, reducir o inferiorizar las diferencias que pudieran amenazar a aquélla; o bien ha pretendido ontologizar, absolutizar y sacralizar las diferencias por sí mismas de manera exclusiva y excluyente, siendo éstas incapaces entonces de conseguir un punto de unidad compartido, de encuentro, de armonía o de diálogo y convivencia.

Lo que se pretende poner de manifiesto es que entre los conceptos de universalidad e interculturalidad debería existir, más que una tensión dialéctica o de enfrentamiento de elementos contrarios, una tensión dialógica o relacional, en la que una se dirige hacia la otra y viceversa. No deben entenderse como conceptos opuestos, sino como conceptos que reflejan diferentes aspectos de un mismo proceso cognitivo. La universalidad de los derechos humanos se encuentra frente y en dirección hacia la polifonía cultural del mundo. Mientras que las diferencias culturales y de civilizaciones tienden siempre hacia la construcción de valores comunes y éticas universales…

Editorial Reus reedita, en su Colección de Clásicos del Derecho, una obra “heterodoxa” de un clásico de la Teoría General del Derecho del siglo XIX; uno de los autores de mayor inteligencia, personalidad, profundidad de pensamiento, honestidad, capacidad de autocrítica e influencia: Rudolf Von Ihering (1818- 1892), en su obra Jurisprudencia en broma y en serio. En efecto, en la trayectoria vital e intelectual de Ihering, puesto que ambas son inseparables, Jurisprudencia en broma y en serio es obra de un autor ya en la madurez, superado el primer momento de formación en la escuela histórica, el formalismo, y en una etapa post-positivista. Pues bien, en esta evolución del pensamiento jurídicovital de Ihering, Jurisprudencia en broma y en serio, es, como podrá comprobar el lector, obra abierta a lo real, a lo social, en la creación y en la práctica jurídica, una “jurisprudencia de la realidad”, que en lo atinente a esta obra adopta la forma satírica, como aldabonazo que precede a la conceptualización de ese pensamiento crítico contra la mera especulación y el artificio teórico. Pues bien, en ese punto de inflexión de la conversión de Ihering hacia la atención a lo material, a lo social, en el análisis de la teoría jurídica se sitúa la obra que presentamos: Jurisprudencia en broma y en serio, que consta de dos escritos publicados en sendas Revistas: “Cartas familiares sobre la Jurisprudencia contemporánea, por un desconocido” y “Charlas de un romanista”; más dos partes posteriores, que juntas hacen un cuarteto en el que prima lo humorístico —tres cuartas partes—, sobre lo serio —una cuarta parte—; aunque el humor, dirá el propio Ihering en el prólogo a la tercera edición de esta obra en 1884, que es la que ha sido objeto de esta traducción, “es disfraz que encubre cosas serias”.
 La percepción de que vivimos en una economía del conocimiento ha convertido en prioritaria la pregunta por los métodos de investigación y aprendizaje. En esta economía, de carácter preponderantemente inmaterial, donde el conocimiento y la información se erigen en mercancías de consumo, adquieren una gran importancia los procesos de información y comunicación mediante internet, por donde discurre actualmente todo tipo de relaciones humanas. La interconexión que generan estas tecnologías permite también considerar la producción de información y conocimiento como una empresa colectiva, es decir, como una actividad en la que participa de manera formal o informal, institucionalizada o no, cualquier individuo de cualquier parte del planeta. Tales transformaciones producen una alteración en las relaciones de poder, que se refleja en la inversión de la jerarquía de los saberes y en el cuestionamiento del papel de las universidades en la formación para el empleo y como generadora de conocimiento útil, en la medida en que se pueda explotar económicamente y producir beneficios.

Como otros estudios superiores, también los estudios jurídicos están llamados a adaptarse a las exigencias de esta nueva economía, lo que no ocurre de forma espontánea sino que requiere, a su vez, que los Estados realicen cambios en su política educativa pero también en su política económica. De esta forma, la política, la economía y el método de conocimiento jurídico (teórico o práctico, investigador o dirigido al aprendizaje), quedan interconectados en un tipo de relaciones cuyos retos y servidumbres son analizados por los trabajos que se recogen este volumen.

La común referencia normativa al pleno desarrollo de la personalidad avala la superación del impulso tradicional a la interpretación del objetivo del derecho a la educación en términos de reproducción social mediatizada por los agentes educativos en la depuración de sus elemen-tos desechables. La socialización, la preservación del bienestar sicológico y el incremento de los conocimientos del menor representan sus exigencias fundamentales. Las soluciones a los problemas relativos al contenido, la competencia y las condiciones espacio temporales y per-sonales de la educación deberán aplicarse en la línea marcada por ellas. Las dificultades de conjugación simultánea de sus requerimientos en la articulación de determinadas institucio-nes educativas se solventarán en una prudente ponderación de los bienes en conflicto que en ningún caso habría de derivar en la desactivación del potencial transformador que se pre-sume a la fórmula jurídica que los implica. La prevención frente al riesgo de manipulaciones semánticas a su propósito habilitantes de amplios márgenes de discrecionalidad a los poderes públicos se impone en la estructuración de cualquier sistema educativo que pretenda salva-guardar su condición emancipatoria.

Ignacio Ara Pinilla, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de La Laguna, en la que ha desempeñado simultáneamente durante los últimos diez años las funciones de Direc-tor de Departamento y Coordinador del Programa de Doctorado “Derechos humanos y orde-namiento constitucional”. Doctor en Derecho por la Universidad de Bolonia con el Premio Luigi Ravà, es autor de los libros “El estatuto de la teoría general del derecho”, Palma de Ma-llorca, 1987; “Las transformaciones de los derechos humanos”, Madrid, 1990; “Teoría del De-recho”, Madrid, 1996; “El fundamento de los límites al poder en la teoría del derecho de Léon Duguit”, Madrid, 2006, y de numerosos artículos publicados en revistas y libros colectivos de la especialidad. 

 Se reafirma aquí la muy fuerte conexión, incluso la determinante identificación, que existe entre el derecho y el poder. De tal modo que obedecer al derecho significaría en definitiva obedecer al poder: por de pronto a quien tiene el poder para crear el derecho. De estas cuestiones (también con el testimonio de sabios amigos) es de lo que se trata en este libro desde una perspectiva que en la actual filosofía jurídico-política puede calificarse como “realismo crítico”. Pero precisamente por reconocerse aquella identidad se hace necesario, del todo imprescindible, advertir en ella que hay poderes y poderes y, por tanto, derechos y derechos. Unos –siempre vistos en gradualidad- que son más democráticos, más legítimos y más justos, con poderes sociales y sistemas de legalidad que se fundamentan en la autonomía moral individual (en el derecho de todos a decidir) y hacen más efectiva la protección de la libertad y la igualdad. Otros, del todo ilegítimos, donde se imponen sin control alguno la arbitrariedad y el abuso del poder, así como la negación más absoluta de los derechos humanos. Los primeros siguen aportando, también hoy, las bases más sólidas y las mejores vías para una sociedad democrática avanzada que, a pesar de todas las dificultades y corrupciones, pretende hacer realidad el Estado social y democrático de derecho. Elías Díaz es catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor Honoris Causa por la Universidad Carlos III (Madrid), Granada, Milán y Alicante. Su último libro, publicado en 2009, ha sido De la Institución a la Constitución. Política y cultura en la España del siglo XX. El primero de una posterior y amplia lista de títulos lo fue (en 1966) Estado de Derecho y sociedad democrática. De buena parte de ellos, situados en coherente línea argumental, se hace ahora frecuente referencia en las páginas del presente libro.
Las obras de Thomas Hobbes han sido señaladas muchas veces como las que mejor definirían el carácter de la filosofía política moderna y el tratamiento que ésta ha dado a problemas centrales tales como: los elementos de la soberanía política, la autoridad y la libertad, los fundamentos de la obligación política, la justicia y los derechos, la guerra y la paz, la anarquía o el orden. Ninguna de estas cuestiones ha pasado a ser una reliquia histórica sino que cada una de ellas mantiene una saludable vigencia en esta primera década del siglo XXI. En el ámbito de la filosofía política contemporánea y de la filosofía del derecho, así como en los estudios sobre la historia del pensamiento, existen infinidad de interpretaciones sobre los alcances y características de la teoría política del filósofo inglés. Sin embargo, sólo un puñado de trabajos logra ampliar nuestra visión e identificar los aspectos que hacen recomendable una vuelta al estudio de Hobbes. Entre estos trabajos, se encuentran, sin lugar a dudas, los realizados por Carl Schmitt, Leo Strauss y Norberto Bobbio. Las perspectivas desde las que, estos tres grandes teóricos europeos de la política, estudiaron a Hobbes permiten mostrar diferentes definiciones de la filosofía política, diversas metodologías de investigación y propósitos disímiles. Desde el punto de vista ideológico, las miradas también resultan diferentes entre sí. La lectura de Schmitt se realiza desde un pensamiento reaccionario, antiliberal y antidemocrático, la lectura de Strauss desde un pensamiento conservador, crítico con el liberalismo y antimoderno, y la lectura de Bobbio desde un pensamiento progresista, liberal-socialista, que defiende una serie de principios que hunden sus raíces en la Modernidad ilustrada. Este libro pretende revisar las interpretaciones de la teoría política de Hobbes efectuadas por Schmitt, Strauss y Bobbio como una prueba de la continuación del diálogo que los pensadores de diferentes épocas establecen entre sí y de lo fructífero que puede resultar una aproximación al pasado que no desatienda los desafíos que impone el presente.
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