Perdonar lo imperdonable

Sold by Grupo Planeta Spain
10
Free sample

Estas 126 crónicas y entrevistas con exvíctimas y exvictimarios demuestran que la guerra se puede superar, incluso sin firmar acuerdo de paz. Con un trabajo de reportería extraordinario, una de las periodistas más connotadas del país, entrega insumos para pensar el rol de cada colombiano en la construcción de la paz. Como complemento, exprotagonistas de procesos de paz frustrados y exitosos dicen en qué fallaron.
Read more

Reviews

4.9
10 total
Loading...

Additional Information

Publisher
Grupo Planeta Spain
Read more
Published on
Oct 2, 2015
Read more
Pages
420
Read more
ISBN
9789584246967
Read more
Language
Spanish
Read more
Genres
Political Science / Political Freedom
Read more
Content Protection
This content is DRM protected.
Read more
Read Aloud
Available on Android devices
Read more

Reading information

Smartphones and Tablets

Install the Google Play Books app for Android and iPad/iPhone. It syncs automatically with your account and allows you to read online or offline wherever you are.

Laptops and Computers

You can read books purchased on Google Play using your computer's web browser.

eReaders and other devices

To read on e-ink devices like the Sony eReader or Barnes & Noble Nook, you'll need to download a file and transfer it to your device. Please follow the detailed Help center instructions to transfer the files to supported eReaders.
Lydia Cacho
Los periodistas más importantes de México dan voz a la indignación popular, en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

En estas páginas se reúnen los trabajos de varios de los periodistas más importantes de México: Juan Villoro, Lydia Cacho, Marcela Turati, Segio González Rodríguez, Anabel Hernández, Diego Enrique Osorno, y Emiliano Ruiz Parra.

Un alegato imprescindible y estremecedor que denuncia la devastadora situación del país y pone en evidencia que la tragedia nos concierne a todos.

Con prólogo de Elena Poniatowska. Introducción de Felipe Restrepo Pombo.

Todos saben que el oficio periodístico significa resistencia y muchas veces arriesgar la propia vida. Estamos en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, no sólo por el acecho de los criminales, sino porque el poder corruptor de éstos ha convertido a policías y funcionarios del gobierno en sus aliados.

Aun así, cada reportero, desde su trinchera, levanta la voz para exponer la degradación institucional, la ineficacia de las autoridades, la violación de los derechos humanos, la corrupción, la impunidad, la violencia. Y en el centro de su escritura están las víctimas, la necesidad de contar sus historias, la necesidad de no olvidar.

Sólo una sociedad civil vigorosa e informada logrará afrontar el horror y el caos. Sólo dando voz a la indignación, México podrá empezar a exorcizar sus fantasmas.

Del prólogo de Elena Poniatowska:

"¿Cuántas 'mayores tragedias' le esperan a México? ¿Cuántas más habrán de sumarse a las víctimas bajo tierra cuyos cuerpos ahora aparecen en todo el territorio nacional? ¿Cuántas fosas más quedan por encontrar? Del suelo de México y sus esqueletos enterrados estalla el dolor, la rabia de vivir en medio de tanta podredumbre..."

Marcos Gorban
Fernando Escobar Llanos: el espía de Guevara y sus operaciones en África, Europa y América Latina

La increíble vida de "Los Ojos del Che", hombre de máxima confianza de Ernesto Guevara, cuya misión era adelantarse a los viajes por América, Europa y África para armar la logística y establecer los contactos que el comandante guerrillero requería para sus movimientos.

«En una de esas reuniones nocturnas -hoy siento que la más importante de todas-, el Che se quedó mirando el techo un rato largo y en silencio. Estábamos en su oficina en el Ministerio. De repente me soltó una propuesta que todavía me resuena en los oídos: 'Mirá, quiero que seas el hombre invisible. Que nadie te conozca. Que nadie sepa quién sos. Que nadie te pueda mencionar. Que te diluyas entre la gente y en los lugares a los que te voy a pedir que vayas. Y en el futuro, que no sabemos adónde nos va a conducir, no vas a aparecer en ningún libro de historia. Porque nadie tiene que saber de tu existencia'.»

Quienes conocieron a Fernando Escobar Llanos, hoy Orlando, durante los años sesenta no podían imaginar que estaban ante un hombre de máxima confianza de Ernesto Guevara, cuya misión era adelantarse a los viajes del comandante por América, Europa y África para armar la logística y establecer los contactos que el guerrillero requería para sus movimientos.

Tras medio siglo de silencio, "Los ojos" cuenta cómo conoció al Che. Cuáles fueron algunas de las misiones que emprendió en su nombre en los tres continentes. Por qué fue apodado como "el hombre invisible" por el líder revolucionario y cómo se convirtió en el máximo responsable de un grupo de cincuenta comunistas argentinos que viajaron a Cuba para entrenarse militarmente.

Esta historia fascinante y hasta ahora desconocida es también un viaje personalísimo del autor, Marcos Gorbán, quien en su búsqueda de la verdad sobre "Los ojos" termina encontrándose con los secretos de su propia familia, íntimamente vinculada a la izquierda argentina y a los vaivenes políticos del país.

Federico Lorenz
El 18 de junio de 1976, el jefe de la Policía Federal de la dictadura militar, Cesáreo Cardozo, murió en un atentado. Horas antes, Ana María González, militante montonera y compañera de estudios de su hija, le había colocado una bomba debajo de su cama.

La madrugada del 18 de junio de 1976, una bomba mataba al jefe de la Policía Federal Argentina, el general Cesáreo Cardozo, figura en ascenso dentro de la Junta que gobernaba el país tras el golpe de Estado del 24 de marzo.

La cacería se concentró sobre Ana María González, una joven de 20 años, militante de Montoneros, compañera de estudios de Chela, hija del militar.

Ana había estado esa tarde en el departamento de los Cardozo y, con la excusa de hablar por teléfono, había entrado a la habitación matrimonial y puesto una bomba bajo la cama. Enseguida dijo que se sentía mal y se tenía que ir. Fue la última vez que la vieron.

Ana pasó inmediatamente a la clandestinidad y fue un trofeo tan protegido por la organización armada como buscado por la dictadura. Nunca se supo nada más de ella, pero su caso fue usado como pieza fundamental de la narración que construyeron los medios adictos al gobierno militar desde el momento de los hechos hasta nuestros días.

Federico Lorenz siguió las huellas perdidas de esa chica de la que nadie quiere hablar excepto sus acusadores. En una reconstrucción de enorme complejidad, Cenizas que te rodearon al caer consigue que el contexto político, social e histórico le devuelva el contorno humano a la protagonista y habilite nuevas discusiones sobre la violencia política de los setenta y sus profundas consecuencias.

La crítica ha dicho...

«El historiador Federico Lorenz, inscripto quizá sin pretenderlo en un nuevo revisionismo de los 70, rescata del pasado este hecho maldito en Cenizas que te rodearon al caer (extraordinario verso de Gelman), un libro flamante que intenta reconstruir la vida enigmática y la muerte nunca aclarada de esa chica paqueta que a través de un novio llegó a las villas y a la militancia revolucionaria, que después de la explosión se volvió tristemente célebre y fue buscada por cielo y tierra, y que era considerada "una santa de la Orga". El asunto condensa todas las contradicciones de una época manipulada por unos y otros, y recientemente glorificada con peligrosa banalidad por el aparato kirchnerista.»
Jorge Fernández Díaz, La Nación

«Cenizas que te rodearon al caer es un título que trasunta la "melancolía" que le generó al autor recorrer esta historia, un sentimiento que compartirán los lectores de este libro que contribuye a reconstruir las coordenadas de un tiempo en el que tantos jóvenes creyeron necesario inmolarse por la promesa -todavía incumplida- de un país mejor.»
Claudia Peiró, Infobae

«Durante las cuatro décadas que median desde que colocó la bomba que mató al entonces jefe de la Policía Federal Cesáreo Cardozo, la militante montonera Ana María González se transformó en un emblema incómodo, arrastrado hacia el presente por una trama de silencios que el historiador Federico Lorenz desarma en su libro Cenizas que te rodearon al caer, donde interpela en paralelo a una generación que incorporó a la violencia como parte del repertorio político y a una sociedad que aceptó convivir con la ferocidad.
Julieta Grosso, Telam

«Cenizas que te rodearon al caer es una frase hermosa que pertenece a un poema de Juan Gelman y que se ajusta a la perfección al libro que titula. La metáfora de las cenizas no solo es una descripción gráfica del fin de Anita, es, más bien, una reflexión sobre una época del país. Y allí Lorenz no se muestra neutral. La violencia es repudiable en todo momento (¿es repudiable en todo momento?), pero ello no debe obliterar la posibilidad de analizarla y de contextualizarla en términos históricos. En forma muy saludable y poco común, el autor lo hace y asume una posición firme y clara al respecto.»
Pablo Camogli, Misiones Online

©2018 GoogleSite Terms of ServicePrivacyDevelopersArtistsAbout Google
By purchasing this item, you are transacting with Google Payments and agreeing to the Google Payments Terms of Service and Privacy Notice.