Los personajes de Duarte no se resignan, no se quedan quietos; inmersos en relaciones complejas, se ven impulsados a caminar sobre la cuerda floja, sesgados por la melancolía. Son puestos a prueba en situaciones que rompen con lo cotidiano, y todo parece estar sucediendo en tiempo real, delante de nuestros ojos. Historias donde el clima y la hostilidad del paisaje son parte de un universo perturbador