No cabe duda de que la situación que se manifiesta como “no saber qué hacer” (que conduce a expresiones como “no va a pasar nada” o “no se puede hacer nada”, que se formulan como negaciones dobles que ocultan lo contrario) posee una enorme trascendencia por la extrema frecuencia con la que se produce.
La pregunta es, entonces: ¿queda algo por hacer? Encontramos una respuesta en el filme Soy un gran mentiroso, donde la inconmensurable y conmovedora experiencia de Fellini nos revela (¡entre tantas otras cosas!) que, “cuando ‘no sabemos qué hacer’, todavía podemos contarlo”. Esa curiosa e innegable realidad (que lo que surge de la boca y la pluma de los seres geniales continuamente comprueba) no sólo nos acerca hacia la confidencia fraterna que subyace en el fondo de toda psicoterapia. Es nada menos que la que sostiene la existencia de la literatura, que se constituye, como relato, para llegar a ser la auténtica forma, arcaica y original, de la historia.
Nació en Buenos Aires en 1930 y se graduó como médico en 1955. Es Director del Centro Weizsaecker de Consulta Médica y del Instituto de Docencia e Investigación de la Fundación Luis Chiozza. Presidente Honorario del Istituto di Ricerca Psicosomatica-Psicoanalitica Arminda Aberastury de Perugia. Miembro del Comité Asesor del International Journal of Neuropsychoanalysis y del Analytic Psychotherapy and Psychopatology. Miembro del Comité Promotor de Seminarios, en el Istituto di Psicologia, Facoltà Medica, Università degli Studi di Milano, y miembro del Comité Consultor Internacional de la Rivista della Società Italiana di Antropologia Medica.