Budas de Bamiyán (fragmento)
Puedo dar testimonio fidedigno
de ese instante de mi infancia donde la congoja me tomó por entero
al escuchar a un chico de mi edad clamando por los golpes
que recibía su madre
a la que vi poco después de esos gritos desesperados llevando a la
comisaría a punta de cuchillo a sus presuntos victimarios.
Supe entonces sobre la tensión entre hambre y saciedad
la diferencia entre el hilo que se hunde en la piel de seda
y la soga del ahorcado.
¿Realismo mágico o social, estética de la muerte o sabor del bajo fondo?
¿Pero acaso importa lo que en realidad sentimos
cuando todo se hunde en el fragor del ruido y de la imagen?
Por eso no deja de sorprenderme el pánico que se apoderó de mí al ver
explotar en la montaña a los budas de Bamiyán,
como si yo hubiera sido un disciplinado creyente de las bondades de Sidartha
y no un observador despiadado que sólo sintió curiosidad ante la carrera
de los peatones en Manhattan, mientras trataban de escapar de la
cercana muerte con la ferocidad de algunos sobrevivientes.
Miguel Espejo nació en Ledesma (Jujuy). Entre 1976 y 1983 residió primero en Canadá y luego en México. Allí publicó sus primeros libros de poesía: Fragmentos del Universo (1981) y Mundo (1983, reeditado en 1999 con dibujos originales de Víctor Chab). Con La brújula rota (Córdoba, 1996) obtuvo el Premio Municipal de Poesía de Buenos Aires y el Primer Premio Regional de la Secretaría de Cultura de Argentina. Negaciones (