Tirso de Molina (24 de marzo de 1579 - C. 20 de febrero de 1648) fue un religioso mercedario español que destacó como dramaturgo, poeta y narrador. Para disfrutar de libertad creativa firmó sus obras como Tirso de Molina aunque su nombre era Gabriel Telléz; este intento por separar su vida literaria de sus labores monásticas no logró cumplirse pues escribir le trajo diversos concilios y censuras. Su estilo dramático sigue las formas teatrales descritas por Lope de Vega en el “Arte nuevo de hacer comedias”. Lúdico en la composición, preciso con el lenguaje y profundo en la caracterización; Tirso de Molina forma parte del exclusivo grupo de los escritores de los Siglos de Oro.
José Zorrilla ( 21 de febrero de 1817 - 23 de enero de 1893) es una figura que relaciona diversas generaciones de escritores: desde su aparición a los 19 años durante en las exequias fúnebres de Mariano José de Larra se hizo amigo de diversos románticos como José de Espronceda y Juan Eugenio Hartzenbusch; en su juventud pasó por Francia donde conoció a Alejandro Dumas, Víctor Hugo y George Sand; en su vejez tiene un acercamiento con poetas modernistas como Rubén Darío y Ramón del Valle-Inclán. Encarnó el romanticismo como bandera de vida: sufrió hambre, tragedia y amor. Su acercamiento temprano al teatro le brindó un manejo absoluto del arte dramático. Creía que era sonámbulo pues sin terminar sus poemas en la noche, los encontraba resueltos al amanecer; condición que lo hizo prolífico en obras. A la edad de 27 años estrenó Don Juan Tenorio, llegando a ser una obra con un eco escenográfico importante. Víctima de la industria del espectáculo y de los ideales románticos, llega a la vejez pobre y enfermo.
Eduardo Yael ♌ (Ciudad de México, 1990). Una obra dispersa a través de papeles sueltos, servilletas entregadas y un blog conforman sus registros literarios. Labrador de poesía, ensayo y narrativa. Concurre hacia los espacios abiertos para sentir el sol de las cinco de la tarde. Le gustan las cifras elzevirianas, la prestidigitación, las fantasías del billar, la seda rústica de Luis Alberto Spinetta y el tablero de ajedrez. Su única distinción es seguir intentando; sin medallas un salto más eficaz, una escritura y una vida desobediente de la realidad.