La Honra del Ministerio: El llamamiento según Dios

El Amanecer de la Esperanza Ministry
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No hay sobre la tierra una honra más grande que ser un ministro de Dios. La honra del ministerio excede a cualquier otra, porque el que nos llamó a servirle, supera en honor, prestigio y distinción a todo lo creado. Nadie puede estimar el ministerio si no estima a Dios. Si alguien no aprecia el ministerio es porque nunca ha valorado a Dios. El que subestima el llamamiento es porque menosprecia o desconoce al que llama. La honra del ministerio recibe la insignia distintiva de la elección divina. Todo aquel que reconozca a Dios como la persona más importante del universo, considerará su llamamiento como lo más honroso que ha recibido. 
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Publisher
El Amanecer de la Esperanza Ministry
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Published on
Jul 31, 2009
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Pages
539
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ISBN
9780984137305
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Language
Spanish
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Genres
Religion / Christian Church / Growth
Religion / Christian Life / Personal Growth
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El propósito de Dios, desde los tiempos de los siglos, ha sido ser Él el todo en todos. Empero, no es cosa rara que aquel que contempla el mundo espiritual desde afuera, le resulte un tanto enigmático encontrar la motivación profunda que una persona pueda hallar en hacer de Dios su Todo. Para un creyente, sin embargo, es claro que una obra sobre este asunto, ha de resultar algo fuertemente vivificante, y de eso, precisamente, se trata este libro.

Su santo consejo muestra la urgente necesidad de que la iglesia de Cristo ande en el Espíritu, y sólo Dios, siendo “el todo” en nosotros, podrá mantenernos en ese “camino” sin fluctuar, hasta el día que Él vuelva.

Todo intento para andar en el Espíritu podría ser neutralizado, si Dios no es el todo en nuestras vidas. Entendiendo que en un mundo espiritual, donde las filosofías humanistas han tratado de resarcir la imagen del hombre de su posición de “pecador-perdonado” a la de un “semidiós-transformado”, nos tomamos el riesgo de que muchos principios del reino de Dios, expresados aquí, resulten un tanto chocantes para aquellos que conciben la vida cristiana, solo a través del “evangelio de las promesas terrenales”. Mas, el celo por la Palabra de Dios, le permitió al pastor Fernández expresarse de una manera abierta, clara y directa, mostrando en algunos de sus capítulos, rasgos un tanto inesperados de confrontación, en temas en los cuales los predicadores se han habituado a tratarlos de forma imprecisa, impasible e impersonal.

Sólo advirtiendo la importancia trascendental de lo que significa Dios como el Todo para la vida de un creyente, podrá interpretarse en su verdadera magnitud el esfuerzo que en esta obra despliega su autor. Los que aman la voluntad de Dios y andan en pos del corazón del Padre, leerán estas páginas con profundo deleite y gozosa complacencia.

 En su primera carta Peter declara que Jesús aguantaba nuestros pecados en su cuerpo de modo que podamos cesar el pecado y vivir para la rectitud. Siguió esto diciendo que algunas personas habían cesado del pecado.

Él mismo aguantaba nuestros pecados en su cuerpo en el árbol, que podemos cesar del pecar y vivir para la rectitud. (1 Peter 2:24)

Puesto que Cristo sufrió en la carne, armáos con el mismo modo de pensar, porque todo aquel que ha padecido en la carne ha cesado del pecado, para vivir por el resto del tiempo en la carne ya no por deseos humanos corruptos, sino por la voluntad de Dios. (1 Pedro 4: 1-2)

Pedro dice que había personas que había dejado de pecar. Además, él cuenta cómo se convirtieron en personas que habían dejado de pecar: sufrieron en la carne. También nos da una idea de cómo vivía esa gente: ya no controlada por los deseos corruptos, sino por la voluntad de Dios.

La posibilidad real de cesar del pecado debe ser de gran interés para aquellos que

amar a Jesús (Juan 14:15, 21, 23, 24)

buscan ser controlados por la voluntad de Dios (1 Pedro 4: 1-2)

buscan vivir para la justicia (1 Pedro 2:24)

busca estar libre del pecado

buscar el crecimiento espiritual y la fecundidad que viene con ser libre del pecado

busquen la vida eterna (Mateo 5: 29-30, 18: 8-9, Marcos 9: 44-47)

busquen la comunión y la unión con Dios (Juan 14:15, 21, 23)

El Satán está interesado en el impedimento de la gente cesar el pecado. Procura privar de Jesús y nosotros de los resultados de su sacrificio a través de uno de los mayores engaños en la historia: hacer a la gente creer que es imposible cesar el pecado.

El paganismo surge de nuevo en el mundo occidental y el subsiguiente libertinaje ha invadido la cultura de grandes segmentos de Israel y de la iglesia; mientras que al mismo tiempo el error del legalismo se agrava en otros sectores (el legalismo también influye sobre las creencias de muchos musulmanes). Algunos piensan que hemos cerrado el círculo para regresar a la perversión y confusión de los “tiempos romanos” que estuvieron cerca de su máxima expresión cuando el apóstol Pablo escribió: a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos. … Esta carta, junto con otros pasajes claves de las Escrituras, sin lugar a dudas, tuvo que ver de manera considerable con la caída de la Roma pagana y su conversión al cristianismo, mientras que al mismo tiempo, ayudó a neutralizar el legalismo y ganar a judíos para Jesucristo.

El mensaje balanceado que contiene esta carta se necesita hoy desesperadamente. La terminología clave usada por Pablo, ha estado sujeta a ataques continuos por el enemigo a través de los siglos; mientras Satanás y sus secuaces intentan redefinir el vocabulario de Dios: Según su antojo busca el que se desvía; en toda doctrina se envolverá (Proverbios 18:1). La fe de un creyente auténtico va mucho más allá de un conocimiento cerebral de los hechos históricos junto con la letra seca que mata; la verdadera fe es sostenida por un compromiso de “corazón” para depender totalmente en Dios. La gracia es mucho más que un “favor inmerecido”; es el poder de Dios para cambiarnos y transformarnos para que en Cristo podamos vencer el pecado, la carne, el mundo, y el diablo.

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