Cuando un progenitor con rasgos narcisistas convierte a sus hijos en instrumentos de venganza, comienza una de las formas más crueles y silenciadas de violencia: la violencia vicaria. Un mecanismo de manipulación emocional que fractura identidades, destruye vínculos y deja huellas que pueden durar toda la vida.
¿Por qué cuesta tanto reconocerla? ¿Por qué el sistema judicial muchas veces llega tarde? ¿Quién protege realmente a los niños cuando el agresor se presenta como la víctima?
En Hijos Rehenes de Narcisistas, la autora expone sin eufemismos cómo opera el secuestro psicológico, cuáles son sus consecuencias devastadoras y qué herramientas legales existen –y cuáles faltan– en la Argentina para defender a los verdaderos rehenes.
Este no es un libro complaciente, es una denuncia, un llamado urgente y una toma de posición porque los hijos no son un arma de guerra emocional y el silencio también es complicidad.