A través de diálogos intensos con su madre, con amigos y con su propia conciencia, la protagonista desnuda las contradicciones de una generación criada para obedecer, pero destinada a cuestionarlo todo. La obra combina filosofía, erotismo y poesía en una dramaturgia íntima, donde lo cotidiano se vuelve revelación.
Entre risas, silencios y confesiones, Sofía se pregunta qué significa realmente vivir, amar, crear, ser mujer. En ese gesto, invita al público a reconocerse en su espejo fragmentado, humano, imperfecto y verdadero.