Los medios de comunicación públicos deben ser protectores de la infancia y de la juventud y velar porque los contenidos que se emiten en las televisiones o se albergan en su dimensión transmedia cumplan con los derechos de la infancia del Tratado Internacional de la Convención de los Derechos del Niño de 1989 de la Naciones Unidas y con toda la normativa que regula la protección a los menores de edad.
Los relatos a los que se enfrentan los menores en las pantallas intervienen en la construcción de la realidad que viven y la que imaginan y van a influir en la edificación de valores que hagan durante su etapa de crecimiento. La exposición indiscriminada a contenidos audiovisuales durante la infancia puede conllevar perjuicios sobre el menor ya que afecta directamente sobre la estructura cognitiva del menor, especialmente en edades más tempranas y puede balancear la forma de comportarse y de pensar hacia una dirección positiva o hacia otra más distorsionada. En este sentido, es responsabilidad de las radiotelevisiones públicas apostar por la función didáctica, que puede convertir el consumo de contenido audiovisual en un recurso útil dentro del proceso de enseñanza.
La autora ahonda en la programación infantil de la televisión pública valenciana, À Punt, desde 2018 a 2022, y aporta datos sobre los instrumentos que garantizan la labor educativa responsable en los inicios de un nuevo canal público autonómico que substituye a la anterior RTVV. En el contenedor infantil constata que hay series que trasladan entretenimiento de calidad y cultura valenciana, que son dinamizadoras del proceso educativo, colaboran con el aprendizaje de la lengua valenciana y que ensalzan valores positivos. La líneas de actuación y la regulación del tratamiento de los contenidos van guiados por la Carta de Valores de 2017 que define el marco legislativo y la normativa vigente para la salvaguarda física, mental y moral del menor, todo ello en una cadena pública que se esfuerza por posicionarse y lograr audiencia.
En el nuevo ecosistema digital, se debe hacer una utilización inteligente de los medios y en este sentido, se hace necesaria la educomunicación del conocimiento. Educar y potenciar habilidades para aprender a ver las pantallas, donde se ayude a discernir entre realidad y la ficción o la manipulación y la verdad. La UNESCO y todos los contextos educativos de Europa piden que la formación en Alfabetización Mediática se incluya en los currículos para ayudar a los jóvenes a tener actitudes críticas frente a la desinformación.
Este ensayo aporta datos sobre el papel positivo de los medios de comunicación públicos y su aportación en la socialización cultural y educativa de los menores de edad. Sensibiliza, además, sobre la necesidad de la pedagogía de la comunicación o formación en competencias comunicativas, un aprendizaje necesario para enfrentarse a los retos de una sociedad minada por las redes sociales y en la que se extiende el uso de la inteligencia artificial.
La respuesta social de esta propuesta podría derivar de la transferencia de datos, descripciones y análisis que fortalecen la existencia de los medios de comunicación de servicio público, dando sentido a los criterios cualitativos que se alejan de la captura de la audiencia, y buscan atender en pro del bien del menor en la red inteligente.
Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Jaume I de Castelló, cum laude por la tesis doctoral Análisis de la programación infantil de À Punt (2018-2022). Funciones educativas y valores. Licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad CEU Cardenal Herrera y Universidad Politécnica de València. Máster en nuevas tendencias y procesos de Innovación en Comunicación (Universitat Jaume I de Castelló-UJI), Máster universitario en Profesorado de Educación Secundaria (Universitat de València), Experta Universitaria en Inteligencias Múltiples y Educación del siglo XXI (Florida Universitària).
Con una experiencia de más de dos décadas en televisión, ha ejercido de redactora del departamento de Informativos y ha sido guionista de programas en Canal 9 RTVV, además de responsable de programas infantiles, guionista de adaptaciones de obras literarias para animación y partícipe en la creación de códigos de regulación televisivos para menores. Ha ejercido como profesora de oratoria para diferentes centros educativos y universitarios, y ha formado parte del equipo docente de varios másters universitarios. Ejerció de directora de Comunicación y Responsabilidad Social Corporativa en una multinacional japonesa. Desde 2018 es gestora de contenidos en la televisión pública valenciana.