Un clásico de cartas en el que Don Zorro y Don Cerdo echan, con ganas y con gracia, su partida favorita: ¡A pescar!
Siéntate a la mesa. De toda la vida se trata de lo mismo: juntar todos los cofres que puedas — cuatro cartas del mismo valor. Toma una carta, Don Cerdo, y ponte cómodo. La partida ya está servida.
Ahí te esperan los dos de siempre. Don Zorro, astuto como su fama y con un as en la manga. Don Cerdo, bonachón, que no por ello fácil de leer. Quién se queda con el título de rey de los cofres se ve carta a carta — y tú estás en medio.
El dibujo y las animaciones están hechos con el esmero de una buena tarde de naipes: cálidos, claros, con cariño. Se nota cada turno y esa pausa corta en la que el otro está pensando.
¿Te animas? Entonces entra a la partida. Por turnos pides la carta que te falta para cerrar el cofre y, si el otro no la tiene, pescas del mazo. La memoria y el olfato sirven más que alzar la voz. La dificultad la eliges tú, según el día: de ronda suave a partida bien trabada.
¿Quieres ser el rey de los cofres? Entonces fíjate en lo que ya se ha pedido, juega con cabeza y reúne más cofres que los caballeros de enfrente. El título no va con corona. Va con las cartas.
Toma una carta, caballero, ¡que la partida empieza!