SmartBag es una herramienta innovadora diseñada para arqueólogos, creada para el traslado y la conservación de artefactos arqueológicos desde el momento de su descubrimiento hasta su estudio y preservación en laboratorio. El proyecto surge como respuesta a problemáticas estructurales de la arqueología en Paraguay: falta de expertos especializados, recursos insuficientes, educación limitada en el área y ausencia de leyes de protección adecuadas. Actualmente, muchos hallazgos se transportan en bolsas comunes de lona, algodón tipo "tote bag" o plásticas tipo ZipLock, que no garantizan la protección que objetos tan frágiles requieren.
La SmartBag se fundamenta en dos ejes: conservación y funcionalidad. Está fabricada con materiales inertes, libres de ácidos y plastificantes migrantes, con baja emisión de compuestos orgánicos volátiles (VOCs). Su superficie es antiabrasiva y cuenta con un diseño flexible, portátil y resistente al rasgado, con compartimentos modulares adaptables a distintos tamaños y tipologías de hallazgos como metales, cerámica y huesos.
El sistema de conservación pasiva incorpora tres materiales clave en compartimentos independientes: sílica gel para controlar la humedad relativa y evitar condensación y corrosión; carbón activado para absorber VOCs y olores que podrían deteriorar las piezas; y carbonato de calcio como buffer ácido que neutraliza ácidos y estabiliza el pH del microambiente. La configuración de estos materiales se adapta según el tipo de artefacto almacenado.
El corazón tecnológico del sistema es un microcontrolador Arduino UNO que coordina múltiples sensores y módulos electrónicos. El sensor DHT22 mide temperatura y humedad en tiempo real. Un módulo NFC/RFID (RC522) permite identificar el tipo de material del artefacto mediante etiquetas, lo que activa la configuración de conservación correspondiente y facilita el inventario sin necesidad de abrir la bolsa. El módulo RTC DS3231 proporciona fecha y hora exactas para el registro temporal de los datos, mientras que un módulo MicroSD almacena toda la información recopilada.
Para la visualización de datos, una pantalla OLED I2C de 0.96" muestra en tiempo real el material seleccionado, los valores ambientales y el estado de conservación. Un diodo LED RGB funciona como sistema de alerta visual: verde indica condiciones seguras, amarillo señala necesidad de revisión y rojo advierte riesgo. Todo el sistema se alimenta mediante un powerbank de 5V, lo que lo convierte en una solución completamente portátil para trabajo de campo.
Los componentes electrónicos se alojan en una caja diseñada en Tinkercad e impresa en 3D, asegurando protección, organización y facilidad de uso. El sistema registra datos continuamente durante el transporte y almacenamiento, creando un historial completo de las condiciones ambientales a las que estuvo expuesto cada artefacto.
Como extensión digital, se está desarrollando una aplicación móvil en Flutter con conectividad Bluetooth (módulo HC-05) que permite al arqueólogo monitorear las condiciones desde su teléfono, recibir alertas, visualizar gráficos históricos de los sensores y gestionar el inventario de artefactos con geolocalización GPS de los sitios de excavación. La app utiliza Supabase como base de datos y funciona también en modo offline para garantizar confiabilidad en campo.
El proyecto fue desarrollado por el equipo The Eagles Tech, quienes consultaron con expertos como Sergio Ríos (Director de Estudios Arqueológicos Nacionales), la arqueóloga forense Ruth Alison y el antropólogo Marco Samaniego, validando así la necesidad real y la viabilidad de la solución. La SmartBag representa una nueva forma de proteger el patrimonio cultural, integrando principios de conservación química y física con tecnología avanzada, con potencial de uso en museos, universidades y excavaciones a nivel internacional.