Una figura humanoide en descomposición avanza tambaleándose con movimientos antinaturales y espasmódicos. Su piel es de un gris pálido y está desgarrada en algunos lugares, dejando al descubierto carne podrida y huesos expuestos. Los ojos están hundidos en el cráneo, brillando débilmente con una luz inquietante y sin vida. Sangre seca mancha sus labios agrietados, y su mandíbula cuelga ligeramente floja, temblando mientras emite gemidos bajos y guturales.
Su ropa está desgarrada y empapada de tierra y sangre, restos de lo que alguna vez vistió en vida. Cada paso que da es irregular, arrastrando una pierna como si apenas se mantuviera unida. Los dedos son largos y parecidos a garras, con uñas rotas y carne seca adherida a ellos.