A la deriva por el vacío, tu nave espacial se convierte en el objetivo de un enorme tiburón espacial que vuela en círculos en la oscuridad. Cada ataque desgarra tu nave, dañando sistemas vitales y llevándola al borde de la destrucción. La supervivencia depende de mantenerse alerta y reaccionar antes de que el daño sea irreversible.
Debes administrar con cuidado los recursos limitados para mantener la nave en funcionamiento. Cada reparación importa, y cada error te acerca al fracaso. Si se rompen tres componentes de la nave, el viaje termina. Mantén la línea, la concentración y mantén tu nave intacta ante la creciente amenaza.