Una bola, un dedo y una pantalla por ensuciar.
Pulsas y la bola sube. Dejas de pulsar y la gravedad se la lleva. Por donde pasa va dejando un rastro fino de pintura, y cuando golpea por debajo de una plataforma con suficiente fuerza estalla una salpicadura grande. Las dos cosas gastan tinta: el rastro poco a poco, la salpicadura de golpe y mucha.
Cada nivel te pide cubrir un tanto por ciento de la pantalla antes de quedarte sin tinta. Esa es toda la mecánica y no aprenderás ninguna más; lo que cambia es dónde están las plataformas, y la pregunta es siempre la misma: ¿vale más dar vueltas pintando fino, o buscar el golpe que lo mancha todo de una vez?
QUÉ VAS A ENCONTRAR
• Niveles que no se acaban. Cada uno sale de su número, así que el nivel 15.000 es igual para todo el mundo.
• Ningún nivel imposible. Antes de que lo veas, el juego lo ha jugado un centenar de veces solo para comprobar que se llega. Si no, lo tira y hace otro.
• Plataformas que no se portan bien: las hay que te borran la pintura, las hay que frenan la bola y las hay que la disparan.
• Cuatro grados de dificultad —fácil, medio, difícil y mortal— que suben el premio.
• Una racha que multiplica lo que ganas mientras no abandones.
• Tres potenciadores de un solo uso: más tinta, salpicaduras más grandes e inmunidad a las borradoras. Uno de cada por nivel y ya está: aquí no se compra la victoria.
• Un premio cada día, con el séptimo más grande que los otros seis.
Y SUENA
Los golpes de la bola son notas. Están afinadas, caen a tiempo y van haciendo música mientras juegas, sin que haya ninguna canción puesta debajo. Tú eliges cuánto quieres: apagado, suave, medio o vivo.
SIN LETRA PEQUEÑA
• No hay compras dentro de la aplicación. Ninguna. Las monedas se ganan jugando.
• No hace falta ninguna cuenta ni ningún registro. Se juega sin conexión; solo los anuncios la necesitan.
• Hay anuncios, y todos menos uno los pides tú a cambio de algo.
• En catalán, castellano e inglés.
Hecho en Barcelona por una sola persona.
Pulsa, rebota y salpica: pinta la pantalla antes de quedarte sin tinta.