Los diecisiete descubrimientos (y algún redescubrimiento) que pueblan estas páginas aprovechan los instrumentos de la ficción para manifestar el espíritu de los tiempos. Así, la esperanza que se deposita en la imaginación de las más jóvenes generaciones del verbo escrito encarna la promesa de su talento y esfuerzo. Así, Graviola vuelve a ofrecer los cuentos como espejos y martillos de la contemporaneidad.